2 ago 2012

Drones

Como quien no quiere la cosa, en menos de un año, la palabra "drone" (o cualquiera de sus equivalentes) se fue instalando en los informativos y de ahí al imaginario colectivo. Aparecen modelos nuevos cada semana.
En la frontera entre Pakistan y Afghanistan, en los mares donde pululan piratas somalíes (video) o en las calles de Estados Unidos persiguiendo delincuentes, los "Vehículos Aéreos No Tripulados" cobran protagonismo (y vidas).
Se supone que las bajas civiles y la impotencia de los combatientes (aunque no se les da ese estatus) generan más "terroristas", pero a nadie le importa mucho. Pakistan tolera los asesinatos con una máscara de protesta. Alguien en una base aérea de Estados Unidos oprime el botón de un joystick y ve saltar por los aires una casa pobre en un país remoto con pobres adentro.
Ahora el problema se vuelve interno cuando se empiezan a usar drones para "tareas domésticas". Sea para espiar a los propios ciudadanos o para ayudar a capturar delincuentes locales, los drones pasan desde Pakistan o Somalia a Dakota del Norte. Si bien hay ciudadanos preocupados, dan ganas de decir: "a llorar al cuartito". Le reclamaron al juez que el uso de drones para espiar a un ciudadano sin autorización judicial era ilegal y el juez dijo que no.
Si bien hay un proyecto de ley para limitar el uso doméstico de drones, las leyes van rezagadas con respecto a la realidad (como van, también, los teóricos). La realidad dice que hay programas concretos para acelerar el uso de drones a nivel doméstico.
Lo interesante es que no son inmunes al hackeo y que además pueden tener otros usos (por ejemplo organizar protestas).
Más interesante se va a poner cuando  se agregue a la ecuación el reconocimiento facial y la inteligencia artificial (solo cuestión  de tiempo).

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