15 jun. 2008

Ridiculo intergeneracional

Después de la mudanza, cuando se retomaron las rutinas del hogar, pude volver a las conversaciones sobre las rutinas de mis hijos. Abril me volvió a asombrar con una andanada de anécdotas del estado de cosas en su colegio. En especial se despachó contra lo que sucede en las clases de educación sexual. Por ejemplo: van a ver diapositivas en un cuarto que dice "Prohibido entrar", lo que sumado a la oscuridad y la torpeza de la docente con las diapos, genera un clima de joda total. El problema es que las docentes se toman muy en serio la educación sexual y la risa, por algún oscuro motivo(que me remite al personaje Jorge de "El nombre de la rosa"), no está bien vista (imagínense ver algo sobre sexualidad en la escuela con 10-11 años en nuestra época).
Pero lo que más me maravilla es el ingenio de los gurises que continuamente dejan en muy mala posición a los adultos.
En una oportunidad, iban a recibir una clase sobre preservativos. Con toda el sarcasmo que corresponde, decía Abril que no pueden hacerlo llevando un choclo (si, un choclo) y no llevando preservativos (acuérdense que la risa no está bien vista) debiendo hacer toda la gestualidad correspondiente.
También me mató un compañerito suyo que ante la tarea asignada de hacer una redacción, relató sobre sus andanzas cuando era un espermatozoide. La reacción de la maestra no fue, digamos, un reforzador positivo. Luego de la experiencia, su amigo comentaba: "y eso que fui modesto y hablé solo de una mitad de mí".
Claramente el nivel de comprensión y abstracción de los gurises supera al de los docentes, quienes aferrados a un esquema ya perimido intentan enseñar a una generación que va mucho más rápido en algunas cosas y más lento en otras. El problema no es que los docentes sean burros (todos podemos ser burros en algún área), sino que no tienen conciencia del déficit.
Como decía otro amigo de Abril: "No seas malo, viejo! A cualquiera le da cosa hacer una sopa de letra con las palabras pezón, aréola y mama."