5 jul. 2008

Crónicas de Narnia


Las vacaciones de julio (bendito país con tantas vacaciones) se acompañan de otro enésimo ritual de clase media: el cine con los niños. Esta vuelta le tocó a la segunda parte de las Crónicas de Narnia. Fue disfrutable como evento con los niños, pero... (siempre hay un pero)... es increíble como los británicos (en realidad los blancos anglosajones) tienen al mundo convencido de que su historia comienza en una especie de cultura de tipo edad media pero atemporal. Narnia, El Señor de los Anillos y similares siguen la misma línea que mezcla épica con racismo y negación psicótica de la realidad (ambras novelas están vinculadas históricamente a las guerras "mundiales", es decir europeas, de principios del siglo pasado).
Más allá de alguna cosa disfrutable, salí algo indignado con el abuso de lo étnico (por llamarlo de alguna manera) en el argumento de la película. Los malos no solo parecen latinos (en el sentido amplio del termino, no como "latinoamericanos"), sino que su uniforme es similar al de los españoles en la época del "descubrimiento" de América. Morochos, barbudos y malos como talibanes, los enemigos se diferencian claramente de los buenos (blancos, con lo que hoy se consderarían rasgos británicos típicos). Sorry compañeros españoles (país de donde expulsan a mis compatriotas de sus aeropuertos aún teniendo los papeles en regla), pero ustedes, no entran en la categoría "blancos buenos" según la define el imperio británico.
Lo interesante es que salvo algunas excepciones (recuerdo una pelicula sobre Arturo), los británicos niegan su verdadero origen: tribus primitivas dispersas que sufrieron sucesivas conquistas y remezclas étnicas y culturales (celtas, romanos, pueblos nórdicos, etc). En la leyenda, Arturo (culturalmente romano), les da el status de "pueblo", en medio de un drama tipo telenovela barata pero con el mago Merlin en lugar de un travesti. Si quisieran tener identidad celta, también estarían en problemas, ya que es discutible como entidad cultural (es un constructo discutible basado en conceptos lingüísticos, basados en el concepto de lo "indoeuropeo" que a su vez es lingüístico en su origen, no racial, y también discutible cuando se llega al concepto de "proto-indoeuropeo").
Agréguenle a la mezcla elfos (mitología nórdica), leones (¡animales de Africa!) y otros elementos simbólicos variopintos y se obtiene una leyenda que desdibuja la realidad que ya estaba presente en la edad de bronce: pocos núcleos adelantados definidos, centros culturales fuertes incipientes, rodeados por bárbaros, rodeados por indios.
El asunto es que, como quien no quiere la cosa, esta gente (cuya reina reina sobre medio mundo) tiene al mundo convencido de que provienen de no se qué origen místico con aureola de edad media. Fueron en sus orígenes indios conquistados, como todos, por pueblos sucesivamente más agresivos produciendo mezclas más agresivas que a su vez conquistaron indios. En Uruguay, en realidad, somos todos descendientes de Atlantes, pero no hacemos tanto alarde.

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