11 sep. 2007

La ciudad de la furia

Por algún motivo (no quiero escarbar) terminé asociando el Hospital de Clínicas a una versión alternativa de Soda Stereo de "La ciudad de la furia".
Saqué esta foto para que la viera Alejo (le fascina el edificio) a quien (vaya casualidad) tengo asociado con "El temblor" de Soda Stereo.
Le cantaba esa canción desde bebé como nana.
"Estoy sentado en un cráter desierto
sigo aguardando el temblor
en mi cuerpo..."
Entrar a ese hospital, es como entrar a una ciudad. Miles entramos y salimos. En un corredor, se puede obtener un muestreo del país. Es el hospital que atiende a más gente del interior. Gente pobre, gente clase media, gente ex clase alta. Todos mezclados en corredores interminables o apretados en ascensores democráticos.
Sube un famoso pediatra. Famoso para el mínimo jet set microlocal.
Tres enfermeras me llevan la carga simultáneamente, en un plan jocoso, cargado de anomia. Si pica, pica. Hay lugar para eso, mientras me piden recetas para pacientes psiquiátricos que vaya saber porqué historia (de la que tengo altas probabilidades de enterarme) terminaron en un servicio especializado de un hospital universitario.
Es raro, pero varias veces estuve por dar por terminado mi trabajo, pero algo me retenía en los pisos. Me recordó la sensación que uno llegaba a tener mientras hacía guardias como interno en algúna emergencia de la ciudad: "por algún motivo me gusta estar aquí. Y no se si eso es bueno o malo". Porque también estaba la sensación de cobijo, entre pares, en un mundo paralelo donde no se tienden camas, no se cocina, no se atienden hijos, no hay lazos permanente y las reglas son otras. Otra ciudad. Donde se duerme en turnos breves, con la rara falta de certeza acerca de si se puede ser ciudadano de dos ciudades.
"...me dejarás dormir al amanecer
entre tus piernas
sabrás ocultarte bien y desaparecer
entre la niebla
entre la niebla
un hombre alado extraña la tierra..."

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