19 feb. 2006

Propensión al olvido.

A cada paso que daba, resbalaba en un gusano pegajoso que le hacía trastabillar. Miraba atrás como si le persiguiera un animal. Jadeaba con la cadencia de alguien que estuvo demasiado tiempo en movimiento antes de llegar a un orgasmo. El aire entraba como el polvo a la aspiradora. La garganta, forrada en neopreno, veía pasar otro trago hirviendo.
En la esquina, se dió de cara contra una mujer. Se casó, tuvo hijos.
Un día, estaba sentado en el living y creyó recordar que hace tiempo sucedió algo que le angustió, pero no recuerda exactamente qué.

No hay comentarios.: